Bordaberry en busca de Manini: el despecho del hijo de la dictadura - Opiniones del Uruguay

Comentario político y social

jueves, 8 de agosto de 2019

Bordaberry en busca de Manini: el despecho del hijo de la dictadura

Después de que su propio Partido lo rechazara, en lo que según un posteo del senador se sintió como una inmensa puñalada por la espalda, Pedro Bordaberry sacudió las medios hace unos días al reunirse con nada más y nada menos que Manini Ríos. La ultraderecha no declarada Manini Ríos. El ex-militar Manini Ríos.

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Se puede decir que Pedro Bordaberry ha pasado la mayor parte de su vida política intentando desligarse de la figura de su padre, de la dictadura que hasta el día de hoy lo persigue. Muchos argumentan, yo misma incluida, que su apellido fue la principal razón por la que el legislador no llegó más lejos.
Entonces es sumamente extraño, aunque para muchos ciudadanos no se sintió como más que una confirmación, que el colorado se reuniera con Manini y, en ese milisegundo, diera un mar de argumentos a aquellos que lo acusaban de dictador y golpista. 
¿Por qué? se preguntarán, ¿por qué un hombre que, estemos de acuerdo con él o no, se ha esforzado tantos años en mantener las instituciones del Estado y operar bajo el marco de la legalidad, arriesga su imagen ahora?
Yo también me pregunté eso.

Nadie dice que Manini sea un dictador, pero sus vínculos a la dictadura son innegables. Más allá de eso, muchas de sus propuestas evocan algunos de los acontecimientos de 1973.
El hombre no es una paria, pero cuando alguien con el apellido de Bordaberry se asocia con él, la gente empieza a hablar, y con bastante razón, de hecho.
Resultado de imagen para manini rios Es improbable que el colorado   se una a las filas de Cabildo   Abierto, pero que se haya   reunido con él, además de los   tuits en apreciación al   candidato que posteó   posteriormente, dan a entender   que Ríos tiene el apoyo, o al   menos el aprecio y respeto, de Bordaberry.
Quizá sea un intento del colorado traicionado por volver a la política, dándole a sus últimos años en el Parlamento un tinte bastante cuestionable. Pedro Bordaberry siempre ha sido un hombre de Estado, de las instituciones, y que se alíe a un partido militar nos deja a todos con un gusto un tanto amargo en la boca.
De todas formas, el aluvión que ha recibido por la prensa y por la misma ciudadanía, me hace pensar que esta reunión tan solo fue un capricho, una medición de poder electoral, si quieren palabras más elegantes.
Bordaberry reaccionó de forma bastante inesperada tras el rechazo de Talvi y Sanguinetti, dejando su compostura y mostrando la emoción de la traición y el dolor. Quizá su búsqueda de Manini Ríos fue solo una parte más de su explosión, quizá solo quiso mostrarle a los candidatos colorados lo que se perdieron, como un ex novio resentido, o posicionarse como una amenaza capaz de canalizar muchos votos en Cabildo Abierto que de otro modo irían a las arcas de Sanguinetti. Es raro que un representante pilar del Partido Colorado se de la vuelta tan rápidamente, pero, de nuevo, él tampoco esperaba que le dieran la espalda; tal vez realmente esté planeando lanzarse al año electoral con un emblema diferente al que ha estado esgrimiendo desde que los uruguayos tenemos memoria.
Quién sabe.
Haya sido un berrinche infantil o un movimiento político planificado, lo cierto es que Bordaberry puso en riesgo la imagen constitucional que se venía esforzando por mantener durante años. Manini no es un dictador, pero que el hijo de la dictadura se reúna con un ávido participante de ella da mucho en lo que pensar. 

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